
El Encuentro Internacional de Economías para la Vida Ecoovida 2026 concluyó el 23 de febrero con una declaración conjunta en la que organizaciones sociales, plataformas y gobiernos ratificaron el Pacto Internacional de Economías para la Vida e instaron a los Estados y al sistema interestatal a reconocer y fortalecer la economía social, solidaria, popular y comunitaria como eje transversal de la reforma agraria y el desarrollo rural.Tras tres días de diálogo y construcción colectiva, las delegaciones coincidieron en la necesidad de garantizar la participación efectiva de las organizaciones territoriales en la formulación de políticas públicas, promover mercados justos y fortalecer circuitos solidarios y encadenamientos productivos equitativos. Estas propuestas serán presentadas en la Segunda Conferencia Internacional ICARRD+20, que inicia hoy en Cartagena.

El encuentro reunió organizaciones campesinas, comunitarias y cooperativas, redes de economía social y solidaria, movimientos rurales, plataformas territoriales y actores institucionales de diversos países, consolidando acuerdos orientados a enfrentar de manera integral las múltiples crisis que atraviesan los territorios. Uno de los ejes centrales fue el impulso a la asociatividad como motor de las economías populares, sociales y solidarias y como herramienta de transformación territorial.“Hemos logrado un acuerdo fundamental para proteger la vida y avanzar hacia un desarrollo con justicia social. Debe existir un movimiento internacional que defienda este acuerdo, y este es ese movimiento”, afirmó Rodríguez.La declaración advierte que las crisis agrarias, alimentarias, climáticas, sociales y económicas responden a modelos de desarrollo excluyentes que han concentrado la tierra, el agua, los mercados y el poder. Frente a ello, las delegaciones señalaron que no es posible una reforma agraria ni un desarrollo rural sostenible sin justicia social, protección de los bienes comunes y fortalecimiento organizativo de las comunidades.Asimismo, reiteraron la defensa del agua como bien común y derecho fundamental, e hicieron un llamado a los escenarios internacionales para incorporar de manera efectiva las voces de los movimientos sociales y solidarios en la construcción de políticas globales.

En el marco del encuentro se realizó la sesión de la Red Iberoamericana de Fomento de la Economía Social y Solidaria (RIFESS), que consolidó un espacio de diálogo político entre gobiernos y organizaciones de las economías para la vida. Desde este escenario se hizo un llamado a avanzar en acciones concretas mediante una alianza estratégica basada en tres niveles: educación popular para la transformación del campo, fomento a la asociatividad y redes territoriales para sistemas alimentarios justos, y fortalecimiento de la comunicación solidaria como herramienta de incidencia regional y defensa de los territorios.Desde Ecoovida 2026 también se instó a la ICARRD+20 a integrar propuestas territoriales en la definición de compromisos internacionales y a concebir la reforma agraria y el desarrollo rural como procesos participativos, integrales y con enfoque local, sustentados en la economía social, solidaria, popular y comunitaria, la equidad de género, los enfoques diferenciales, el respeto por la diversidad cultural y la sostenibilidad ambiental como pilares de la justicia social y el derecho humano a la alimentación.