Por. Francisco Figueroa Turcios
El destino suele escribir sus mejores historias con una dosis de ironía.
La noche del miércoles 29 de Julio 2026, en que el Barranquilla Fútbol Club derribó al poderoso Junior en la Copa BetPlay, uno de los capítulos más memorables no lo protagonizó un veterano curtido en mil batallas, sino un juvenil que jugó como si el miedo no existiera: su nombre es Yesid García.
Penal al estilo Panenka
Cuando la serie desembocó en la definición desde el punto penal, el estadio quedó suspendido entre la ansiedad y el silencio. Cada cobro era una prueba de carácter. Entonces apareció el joven atacante con una serenidad impropia de su edad: Yesid García.
Mientras miles aficionados del Junior contenían la respiración, Yesid tomó carrera con la tranquilidad de quien lleva años conviviendo con esos escenarios. Frente a él estaba Jefferson Martínez. El arquero eligió lanzarse hacia su derecha. Yesid, en cambio, eligió la eternidad. Con un toque sutil, elegante y desafiante, ejecutó un penal al mejor estilo Panenka. El balón viajó lentamente hacia el costado izquierdo mientras el guardameta quedaba vencido por su propia decisión. No fue solo un gol. Fue una declaración de personalidad.
«A nivel profesional por primera vez que hice el cobro al Panenka, en partidos de aficionados ya lo había realizados. Cuando el árbitro dio la orden de ejecutar el penal tenía clara la jugada que iba a realizar y gracias a Dios el cobro fue impecable» destaca Yesid Garcìa sobre el cobro del tiro penal.
Yesid Garcìa, celebró llevándose la mano al oído, un gesto cargado de confianza, como si quisiera escuchar el rugido que acababa de provocar. En ese instante no solo ayudaba a clasificar al Barranquilla FC; también anunciaba que estaba listo para escenarios mayores.
«La celebración de llevarme la mano al oído fue un gesto espontaneo…me salió del corazón, son vivencias que sólo el fútbol las brinda, no hay libreto preconcebidos» Enfatiza Yesid Garcìa
Sueña con jugar en Junior…

Al terminar el partido, cuando la euforia todavía recorría el camerino del equipo vencedor, Yesid Garcìa sorprendió a los periodistas con una confesión que nadie esperaba. El joven que había contribuido a eliminar al Junior reveló que su mayor sueño es vestir algún día la camiseta rojiblanca. No habló con resentimiento ni con desafío. Habló con la ilusión de un muchacho que aspira a que esa actuación no cierre una puerta, sino que abra una.
«Mi sueño es jugar en Junior, es el plan A, sino se me brinda la oportunidad me tocará buscar otra hoja de ruta porque quiero mostrar mi potencial futbolístico» resalta Yesid Garcìa sobre su meta a a corto plazo.
Presentó hoja de vida…
Quizá, sin proponérselo, Yesid García acabó presentando su hoja de vida de la manera más difícil: brillando precisamente frente al club donde anhela construir su futuro.
El fútbol colombiano está lleno de historias donde un rival termina convirtiéndose en ídolo del equipo al que un día hizo sufrir. Tal vez esta sea apenas la primera página de una de ellas.
Porque los grandes sueños no siempre comienzan con un aplauso. A veces empiezan con un penal ejecutado con la audacia de un Panenka, una mano sobre el oído y una confesión que parecía imposible: eliminar al equipo de sus sueños para, algún día, tener el privilegio de defender su escudo.

Foto: Francisco Sànchez y Yesid Garcìa
Quizá dentro de pocos años, cuando Yesid García cruce el túnel del estadio con la camiseta del Junior sobre los hombros, recuerde la noche del miércoles 29 de julio 2026, en la que un penal cobrado con la delicadeza de un Panenka cambió el rumbo de su historia.
Porque el fútbol tiene esas paradojas que parecen escritas por el destino: primero obligó al muchacho a herir al equipo de sus sueños para demostrar que era digno de defenderlo. Aquella celebración de Yesid Garcìa., con la mano en el oído no fue un gesto de desafío; fue el primer grito de un joven que quería ser escuchado por el club donde espera escribir los capítulos más importantes de su carrera.